Allí, donde el mar no llega y el firmamento abrasa, donde la tierra canta y el aire descansa, recorreré tu cuerpo con una mirada. Pasearé mis manos por tu piel desnuda, descubriremos el bálsamo de la ternura, Y saborearé tu esencia, y encenderé tu fuego, me quedaré clavada en la escalera del cielo.