Allí, donde el mar no llega y el firmamento abrasa,
donde la tierra canta y el aire descansa,
recorreré tu cuerpo con una mirada.
Pasearé mis manos por tu piel desnuda,
descubriremos el bálsamo de la ternura,
Y saborearé tu esencia, y encenderé tu fuego,
me quedaré clavada
en la escalera del cielo.
miércoles, 5 de marzo de 2008
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